miércoles, enero 14, 2009

LA OTRA COPA DEL BRINDIS

Al principio

ella fue una serena conflagración

un rostro que no fingía ni siquiera su belleza

unas manos que de a poco inventaban un lenguaje

una piel memorable y convicta

una mirada limpia
sin traiciones

una voz que caldeaba la risa

unos labios nupciales

un brindis


Es increíble pero a pesar de todo

él tuvo tiempo para decirse

qué sencillo

y también

no importa que el futuro sea una oscura maleza

La manera tan poco suntuaria que escogieron sus mutuas tentaciones

fue un estupor alegre

sin culpa ni disculpa

él se sintió optimista
nutrido
renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia

tan cómodo en su sangre

y en la de ella

tan vivo sobre el vértice de musgo

tan hallado en la espera

que después del amor salió a la noche



sin luna y no importaba



sin gente y no importaba



sin dios y no importaba



a desmontar la anécdota

a componer la euforia

a recoger su parte del botín



Mas su mitad de amor se negó a ser mitad

y de pronto él sintió

que sin ella sus brazos estaban tan vacíos

que sin ella sus ojos no tenían qué mirar

que sin ella su cuerpo

de ningún modo era
la otra copa del brindis
y de nuevo se dijo

qué sencillo
pero ahora lamentó que el futuro fuera oscura maleza

sólo entonces pensó en ella eligiéndola

y sin dolor sin desesperaciones

sin angustia

y sin miedo

dócilmente empezó como otras noches
a necesitarla.
Mario Benedetti

viernes, enero 02, 2009

Cuando la noche es más oscura...

Se perturbó. Caminó hacia el lado opuesto de la embarcación. Sentía que algo se retorcía por dentro. La cara se le entumecía. Las axilas le sudaban. Las manos, temblando. Huebise podido llorar sin demasiada presión. Mientras, la costa quedaba atrás, casi chiquita.
Se preguntó porqué. y sobre todo hasta cuándo! Ya sabía lo que se sentía, ya sabía que ese dolor, casi anímico, casi físico, casi mental... se repetía, se perpetuaba.
Daba asco. La sensación en sí misma era repugnante. Sentía verdadero asco. Eso era. Asco de qué?


Como las cosas van pasando por delante cual película en blanco y negro.
Una vida gris
una rutina simple
un consumismo voraz
un amor encantador
un desencanto fugaz

Como las cosas que alguna vez creímos ciertas van desapareciendo
Un posibilidad, una oportunidad
un porcentaje en la facilidad
un arcoiris al final del camino
un amor implacable
definitivo y definitorio
los espacios de libertad
el sueño de un sol y de un mar
y una vida pelogrosa...

Como las cosas van descubriéndose y reinventándose otra vez
Algunos rincones gastados
algunas ilusiones irrecuperables
un paraiso perdido
una rutina mediocre
un amor olvidado

Quería gritarle a todos que eso ya no era posible. Que la embarción casi estaba hundida.
Que la vida ya había pasado por delante suyo, y a colores también. Y ya había perdido varias veces. Que ya había recordado esos errores, esas tragedias, esos amores. Ya no había porqué volver a sentirse así.
Pero la sensación volvía, y entonces... con qué armas enfrentarla?
Ya había utilizado todas, nada de ases bajo la manga. Nada más.

Me gustaría poder decir que súbitamente comprendió lo que pasaba, porqué y hasta cuándo. Que ordenó sus ideas, que las emparentó con sus sentimientos. Que sacó una conclusión.
Pero no puedo.
Eso sería infiel para con los acontecimiento verídicos.
Se conformó con dejar pasar el tiempo, esobozar algunas explicaciones inclusas, confiando en el importuinio de las casualidades y causalidades, en fin...
Lo dejó pasar.
Lo que no sabía era que quizá, ya no había tiempo suficiente para dejar de preguntarse y empezar a averiguarlo.