"...En la vida hay un sueño
y esta vez yo lo quiero sacar
yo no quiero otra vuelta
quiero esta para disfrutar
lo que hay para mí, lo que hay para vos
llegamo' hasta acá vamo’ a hacerla hoy
Voy a cambiar de receta por esta vez
y voy a cambiar el humor
que la noche se aleja pero no hay sol
Miro de reojo y las hojas ya puedo ver
y las flores que vas a dar
y me pongo contento voy a tener
pa' fumar..."
¿Qué vamos a hacer?
Qué vamos a hacer, digo, ahora que algo tan hermoso puede estar hablando de marihuana.
¿Qué vamos a hacer? Si puede llegar a producirse tanto amor (en el sentido más (o menos) puro de la palabra) por una cosa que no es beneficiosa.
¿Qué vamos a hacer? Si la felicidad, además de estar prohibida, no tiene una relación favorable en cuanto a costo y beneficio.
Pero entonces
Qué vamos a hacer!?
Qué vamos a hacer ahora!!! Si para mí esta llegó a ser una de las canciones de amor más lindas que tuve con alguien.
Sí, claro que con vos, bebé
Pero qué mierda vamos a hacer!?
Daaaaaale!
Teniendo cosas como estas no podés decirme que no te morís de ganas de fumarte uno!
Sí, claro que sí, cariño, pero al final de cuentas
¡¿QUÉ VAMOS A HACER?!
No se puede evitar querer sentir como la gente que puede sentir lo que sabe que en el fondo hay que sentir, porque produce sentimientos que no pueden más que ser sentidos por la gente sin sentido, o por la que en realidad tiene más sentido, o más sentidos, como más te guste sentirlo, eso que da a gusto de los sentimientos del consumidor.
Aunque creas que no te lo dije
yo te lo dije.